jueves, 26 de julio de 2012

El idioma antes que la familia

Leo con estupor esta noticia  http://www.libertaddigital.com/sociedad/2012-07-26/denuncian-a-una-doctora-porque-les-pidio-que-le-hablasen-en-espanol-1276464774/
Me parece curioso entre otras cosas porque hoy es el llamado día de los abuelos. Pues al nieto de la noticia parece que le ha dolido mucho más que la muerte de su abuelo el hecho que la doctora no supiera gallego.
Qué tipo de enfermedad es esta que produce tales síntomas, que en tu propio país no puedas hablar tu idioma. La enfermedad es clara: "intolerancia", pero no por parte de la doctora. La intolerancia es la que practican los partidos nacionalistas intentando borrar a los demás utilizando la coacción y la amenaza. Es como una suerte de memoria histórica, pero en este caso idiomática, una manera de cambiarlo todo porque sí.
Sería divertido ver si a este mozo en caso de tener que acudir a urgencias en Cataluña o País Vasco los médicos le hablasen en catalán o vasco y no le pudiesen entender en gallego. O incluso en un esfuerzo supremo por parte del chico al intentar hablar en castellano, tampoco le entendiesen por la misma intolerancia que el practica con la doctora.
Tendrá dudas también sobre la profesionalidad de la doctora por no hablar gallego?. Es una estupidez decirlo, pero no nos debería extrañar que este tipo de gente pueda pensar así. Es más importante para ellos que la doctora hable gallego que su pericia médica.
Al final esto conduce a la típica estampa de "paleto", no porque lo sea, pero sí por que lo parece. Probablemente puede ser un chico con sus estudios superiores, pero falto en educación.
Alguno me podrá tachar de poco respetuoso con los idiomas regionales, pero aclararé primero que soy también gallego. Lo hablo, lo escribo y lo entiendo perfectamente, pero también sé cuando y donde debo usarlo. Si me hablan en gallego contesto sin problemas en el mismo idioma, pero si me hablan en castellano lógicamente hago lo mismo.
Hace años en un viaje paré en un peaje de autopista en Vitoria. Al ir a pagar el peaje, el encargado de la ventanilla me habló en vasco. Sinceramente no entiendo nada, así que le contesté en castellano que no comprendía. Sin cortarse nada, me volvió a hablar en vasco, así que ni corto y perezoso le solté una larga parrafada en gallego. No tenía prisa alguna, así que después de intercambiar una cuantas frases más cada cual en su idioma, el hombre terminó hablándome en castellano. Era lógico, al fin y al cabo el que tenía que cobrar era él, y la cola de coches iba creciendo.
Espero que el chico de la noticia no viaje mucho por España dado que no ganará para medicinas para el dolor de estómago y de cabeza que le producirá oír a tanta gente hablando en castellano. Y al menos que se acuerde un poquito más de su abuelo y le rece, aunque sea en gallego, que a mi me parece perfecto.

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