martes, 22 de marzo de 2016

Las cruzadas han cambiado de dirección

Lo que ocurre en Bruselas, igual que lo que ocurrió en París hace poco, parece que a muchos se les hace complicado de asimilar. Parecen haberse olvidado lo que sucedió en España hace doce años. Ahora a muchos se les da por poner una bandera belga o francesa según el atentado para expresar sus condolencias. Probablemente lo harán también los mismos que en el atentado de Madrid fueron rápidamente a protestar a la sede del Partido Popular en la calle Génova, aunque esos nunca pondrían una bandera española. Hoy vemos a Pablo Iglesias escribir tuits solidarios, pero hace doce años prefería manifestarse, o más bien dirigir estratégicamente aquella manifestación tal y como se le veía recientemente en las fotos publicadas. Será que en aquella época no había twiter todavía y no podía solidarizarse como ahora. Pero sigamos con Bruselas. Hace años viví en Bruselas y a mis amigos y allegados ya les expresé en su momento que aquello era un polvorín, realmente no parecía que vivía en el centro de Europa, y sí más bien en un país árabe con turistas europeos. El que paseaba por el centro de Bruselas y se acercaba a la Grand Place no percibía todo lo que le rodeaba, aunque hay gente que ahora ya me dice que incluso en el centro la cosa ha cambiado, y mucho. Cuando me acercaba a la estación de la Gare du Midi atravesando Molenbeek veía en muchas caras que me miraban odio y desprecio. Es curioso que dicen que eso es lo que ven algunos inmmigrantes y nos acusan de racistas, pero está claro que es aún más raro verlo en tu propia casa. La justicia belga siempre ha rechazado la extradición de etarras a España, probablemente ahora no lo harían, es muy triste que hayan tenido que darse cuenta de esta manera que al terrorismo no se le puede comprender, ni menos confraternizar ni coquetear con él para parecer más liberal. Más desconcertante es ver como recientemente los belgas suspendieron una operación nocturna para capturar a un terrorista porque era de noche y su sistema judicial no permitía esas actuaciones nocturnas. Así es lógico entender que para los yihaidistas moverse en Bélgica es como para las ratas hacerlo en las cloacas, nadie las molesta ni baja para verlas. Hace quinientos años se expulsó a los moriscos de España, personalmente a este paso no descarto que en algún país de nuestro entorno europeo en un futuro no muy lejano se tomen medidas que no siendo tan drásticas como aquellas sí que tengan una finalidad similar. No hay más que ver como en el plazo de un par de meses la política europea sobre los inmigrantes sirios ha cambiado tras los atentados de París. Tenemos que tener claro que esto no ha hecho más que empezar, para el yihaidista es más fácil sembrar el terror prácticamente en el salón de nuestra casa que atrincherarse para combatir a un soldado regular occidental. La tercera guerra mundial se desarrollará en nuestras calles y no en sus países, las cruzadas han cambiado de dirección y sólo nos queda defendernos.

El final de las buenas palabras

Cada vez que llega la Semana Santa y alguno oye los evangelios de la pasión y muerte de Jesús hay una sucesión de personajes a los que ya nos hemos acostumbrado, y no por ello podemos dejar de encontrar las coincidencias con lo que vivimos cada día. Herodes, Pilatos, Caifás e incluso los más allegados a Jesús poseen unas características bastante similares a personas que vemos en los medios de comunicación o que nos rodean en nuestro entorno. Cada día las injusticias se suceden y nadie hace nada por remediarlo, la mayoría más por omisión que por acción. No tengo la más mínima duda que Pablo Iglesias haría un estupendo papel de Herodes, acusando a Jesús de todo lo habido y por haber, secundado por una Rita Maestre beligerante que luego seguro que diría que sólo pasaba por allí. Para el papel de Pilatos nos sobran candidatos ya que tanto Rajoy como Sánchez o Rivera se lavarían las manos sin dudarlo un instante ante la posibilidad de perder votos o alianzas defendiendo a un inocente o una causa justa. Para Barrabás tenemos a Otegui que le han soltado hace poco, y que igual que Barrabás estaba implicado en un homicidio y formaba parte de una organización clandestina y delictiva. Los allegados de Jesús nos cuentan los evangelios que se mantenían a distancia durante su crucifixión. No es muy diferente a lo que hacen nuestros amigos o familiares cuando las cosas nos van mal. ¿Alguien se implica?, muy poca gente. Nadie quiere hipotecar su destino al de alguien caído en desgracia por mucho "aprecio" que le tengan. Dar la cara por alguien está claro que se ha convertido en un deporte de riesgo. Por mucho que queramos pensar lo contrario, y que somos gente buena y justa, que no nos quepa duda que cada día crucificamos a un Jesús sin hacer nada por evitarlo. La ética, la bondad, la generosidad o el altruismo son palabras que con el tiempo desaparecerán de nuestro diccionario por su falta de uso, y porque no habrá nadie que recuerde su significado. Sin duda asistimos al final de las buenas palabras.