miércoles, 1 de agosto de 2012
El Estado del Bienestar que nos ha puesto malos
Si tuviéramos que diagnosticar la enfermedad que aqueja a España y que nos ha llevado a esta terrible crisis no hay duda que podríamos identificar muchos males: los gastos disparatados de nuestras Comunidades Autónomas, las ganas de gobernar alegremente con la cartera de nuestros políticos cualquiera que sea la institución que representen....y el tan reclamado Estado del Bienestar.
A algunos les puede parecer extraña esta última afirmación, pero lo que todos tenemos claro es que cada uno gasta en lo que puede y no en lo que quiere o desea. El Estado del Bienestar tal y como lo conocemos en España es algo muy reciente. Si sacásemos una fotografía a nuestra sociedad de hace quince años veríamos que muchas medidas que han engordado este Estado no existían.
Es cierto que se debe intentar mejorar, pero no a costa de arruinarnos. Se ha convertido desde esas fechas hasta ahora en un arma electoral. Hace años se circunscribía a pocas cosas: pensiones, subsidio del paro, becas... Ahora sin embargo ha engordado de tal manera que cualquier médico le diría que debía haberse puesto a dieta para no provocar el infarto.
"Quién da más?", esa parece la frase de la que nuestros políticos han ido contangiándose durante este tiempo. Creación e incremento de las cuantías de los cheques bebé, creación de nuevas ayudas asistenciales, ayudas ala compra de la vivienda, alargamiento de los subsidios del paro, becas sin necesidad de aprobar las materias, gratuidad de los libros de texto, operaciones varias con cargo a la seguridad social.... y así podíamos continuar con una interminable lista. Esto es a lo que se han acostumbrado los españoles en estos últimos años y eso es muy complicado de cambiar. La mayoría de estas ayudas no eran estrictamente necesarias, pero a caballo regalado....
Hemos pasado de aquellos pactos de la Moncloa, pasando por el Pacto de Toledo para las pensiones, a una situación en la que conseguir votos se ha estado comprando a base de talonario. Talonario de diferentes ayudas sociales a los sectores de la sociedad. Así está claro que no se construye un país, en cambio es fácil destruirlo con tales medidas.
Los españoles han estado viviendo a un ritmo de gasto desconocido, endeudándose para comprar viviendas, coches, televisores, equipos de sonido, operaciones estéticas etc, y ahora que el caballo de la economía se ha parado y casi podríamos certificar su defunción, se encuentran con que volver a la cruda realidad es difícil. Pero lejos de eso y de intentar entender lo que ha ocurrido, se ponen a reclamar ese Estado del Bienestar que era insostenible.
Nos hemos convertido en carne para cualquier político que pase y nos prometa algo que nos guste. Y como tontos le votamos a él. Este país debe sufrir muchos cambios, a nivel estructural, político, económico etc, pero si pudiésemos cambiar tanto tonto como habita en este país puede que nos iría mejor.
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Buen punto de vista. ¿Gallego dices que eres?
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